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sábado, 30 de enero de 2010

Fua Mulan-Trailer



No soy aficionada al chino (idioma), en lo personal me parece algo curioso y a veces tedioso, pero hago resaltar mi gusto por la historia de Mulan.

Aquí les dejo el trailer, por si hay algun interesado.

lunes, 25 de enero de 2010

Avatar: The Last Airbender Movie-Nuevos Posters




La web de Yahoo! Movies ha publicado dos posters promocionales de la próxima adaptación al cine de Avatar: The Last Airbender serie animada de Nickelodeon por el director M. Night Shyamalan y que será estrenada el próximo 2 de julio.

Aunque Avatar no es una producción ‘anime’ en su sentido más estricto, sabemos la influencia de este en su producción por lo que me pareció interesante seguirle los pasos a esta nueva adaptación.




Los primeros posters habidos de ésta esperada adaptación~




Los más recientes :3


Para los que no han visto el trailer, aqui se los traigo :3!! alimentemos la obsesión que tenemos por esta serie >:3!!!


Qué tipo de artista eres?

domingo, 24 de enero de 2010

Ai no Kusabi, Traducción de los CD Dramas 1-3

Bueno, a pedido del pueblo y parte de mi latente y reciente obsesión, aquí les traigo las traducciones de los Drama CD's de Ai no Kusabi. Conste que iré a mi ritmo y los postearé a cuando pueda LOL!! por ahora les dejo los primeros tres.



Pista 1: http://czmadzia.l4rge.com/track01.mp3



(En la habitación privada de Iason, aumenta la impaciencia de Rikki)

*comienza la música dramática*

Rikki: Así que esto es Tanagura. Es enorme. Midas luce demasiado pequeña en comparación. Supongo que en ello se aplica el dicho ‘siempre hay alguien mejor que tú’. Entonces, ¿qué somos nosotros, los mestizos, que vivimos perdiendo el tiempo día tras día en los barrios bajos, incapaces siquiera de lamer las botas de Midas? No somos mejor que el humo proveniente del montón de basura de la Torre del Palacio de Eos. Aun así…siendo arrastrado fuera de los callejones… ¿no soy tal cuál un payaso?

*boom*

Rikki: ¡Ese bastardo! ¡¿Cuánto tiempo más pretende mantenerme encerrado aquí?!






Pista 2: http://czmadzia.l4rge.com/track02.mp3


(Sala de proyecciones- Iason y Raoul)

*bling*

Rikki: ¡¿Por qué nadie entra?! ¡Mierda!

Iason: *risilla* Así que incluso a un mestizo de los barrios marginales que no conoce el miedo está perdiendo la paciencia. Un cabello negro y puro. Ojos negros que nunca han aceptado los elogios. El placentero balance de su cuerpo.
Rikki, el Oscuro ¿no es así? Tal parece que él me mantendrá ocupado por algún tiempo.

*la puerta se abre y se cierra*

Raoul: Hey, Iason. ¿Estás hablando en serio?

Iason: ¿De qué hablas, Raoul?

Raoul: Me refiero a que si en verdad pretendes comprar a ese pedazo de basura ordinaria. Una mascota de la élite debería fungir como accesorio. Consigue a uno de primera clase de la Academia. Como blondie, es tu responsabilidad.

Iason: Tan solo es mi gusto por las mascotas, ¿no lo crees? Una obsesión sexual fortuita…Más importante; he perdido el interés en mascotas descerebradas que deambulan por allí únicamente con su orgullo. Además, ¿no crees que sea más divertido intentar comprar una mascota con color de cabello extraño, que no se puede encontrar siquiera en la Academia?

Raoul: Aún así, eso no significa que tengas que escoger llevarte la peor basura sobre la que puedas poner tus manos. Un macho de los suburbios sin ningún instrumento de control en él… Tan sólo causará problemas.

Iason: ¿No crees que sea más interesante debido a que está libre, sin dispositivo de control o marcado? Maleducado…Vulgar…Grosero…Además, un macho puro, que no conoce los elogios… Seguramente lo venden porque no puede dársele ninguna clase de educación.

Raoul: Si escoges una mascota como esa, serás el hazme reir de Eos. El nombre de Iason Mink será ridiculizado.

Iason: *risa* ‘Espero con ansias el espectáculo’… ¿No es eso lo que debería estar diciendo?

Raoul: Hmmm… Eso quiere decir que no escuchas. Está bien. Si tu lo dices, yo solamente tendré el honor de vigilarte. Pero Iason, ¿qué es lo que harás si resulta ser que él no es viable como mascota?

Iason: Si eso ocurre, jugaré un poco con su cabeza, lo convertiré en un juguete sexual que atenderá órdenes, y se los daré a esos cabeza dura con mal genio. Aún si él no puede ser una Mascota para Iason Mink, al menos puede ser útil, ¿no lo crees?






Pista 3: http://czmadzia.l4rge.com/track03.mp3


(Un mes más tarde, en la habitación privada de Iason, Rikki hace las cosas difíciles para Daryl)

*Vidrio rompiéndose*

Rikki: ¡Cállate! ¡Aléjate de mí!

Daryl, el ‘mueble’ de Iason: Pero señor Rikki, esto es una orden de nuestro amo.

Rikki: ¡Como si eso me importara! ¿Tan raro es un mestizo de los suburbios? ¡Deja de andarme persiguiendo!

Daryl: Es mi trabajo velar por su bienestar, señor Rikki. Es lo que nuestro amo ha decidido. Aquí en Eos, las palabras de nuestro amo son absolutas. Usted no entiende eso.

Rikki: ¡Claro que lo entiendo! Yo, tú, él, los demás… ¡todos somos una mierda!

Daryl: No. Señor Rikki, usted aún no comprende cuan aterrador puede llegar a ser él.

*La puerta se abre*

Daryl: Bienvenido a casa.

*La puerta se cierra*

Iason: Él va a participar en el Great Ward el 21. Lo recogeré diez minutos antes de ello. Mientras tanto, descansa. Asegúrate de que tengamos privacidad.

Daryl: Comprendido. Llamaré en tres minutos.

*La puerta se abre*

Daryl: Con su permiso.

*Iason entra y toma asiento*

Iason: Como de costumbre, pareces quemar las manos de todo aquel que se aproxime a ti, Rikki. Ya casi ha pasado un mes. Pensaba que para ahora te habrías vuelto un poco más serio, pero al parecer sólo he removido la primera capa de tu superficie.

Rikki: Yo limpio mi propio trasero. Por ahora no tengo intenciones de cambiar mi manera de actuar.

Iason: No habría esperado menos del líder de Bison. *Risilla*. Supongo que eso implica letreros luminosos en los suburbios, ¿o no? Sin embargo, es algo riesgoso el que no puedas convertirte en una Mascota completa.

Rikki: ¿Entonces por qué no compras a alguien más? Los Rubios de Tanagura tienen mucha basura de la cual seleccionar y escoger.

Iason: No tiene sentido decir eso ahora, puesto que los rumores ya se confirmaron. Una vez que te convierta en una mascota adecuada para un Blondie, te exhibiré en las fiestas.

Rikki: ¡Tsk!

Iason: Ven aquí, Rikki…

*Comienza la música*

Iason: ya te he dicho que no me hagas repetir las cosas.

Rikki: Grrr…

Iason: Siéntate. No, en mi regazo… *Risilla*. ¿Qué? ¿A qué le tienes miedo?

Sino haces las cosas port u cuenta, llamaré a Daryl.

Rikki: ¡Tsk! Pedazo de imbécil…

Iason: He oído que los mestizos de los suburbios no tienen ni una pizca de moralidad… ¿Me equivoco? ¿Qué pasó con toda esa influencia que usaste para invitarme cuando nos conocimos? ¿Has decidido comenzar de nuevo, actuando como un inocente virgen? No creas que siempre seré así de amable.

Rikki: Oye, yo no soy ni un exhibicionista ni un ninfómano.

Iason: Es de conocimiento común el que el apareamiento de una mascota forma parte de un evento público.

Rikki: ¡¿Eh?! ¡¿Son todas las grandes Élites un grupo de pervertidos?!

Iason: La fiesta es en dos meses más. Hasta entonces, debo enseñarte algunos modales.

Rikki: Que Buena broma. Los mestizos de los suburbios son todos unos…*jadeo* vulgares…maleducados…simios…

Iason: *Susurrando*. Incluso un mono grosero y pecaminoso debe tener algún punto bueno. Y lo encontraré por mi cuenta. *Rikki suspira* Cuando te exhiba en la Fiesta, no quiero pasar vergüenzas. Eres la mascota de Iason Mink, Rikki. Tal vez deba hacer que tu cuerpo lo recuerde…



Espero que los hayan disfrutado :3
hasta la proxima!

Shit

Not a good day at all...

Digimon Savers en Febrero por Disney XD

Ok, no me hubiera enterado de esto sino fuera por un amigo mio (sinceramente no veo mucho Disney XD desde que es...Disney XD D:!!), pero es curioso LOL!! despues de siglos olvidado el seguimiento de Digimon, lo trajeronde vuelta.

Veamos si luego siguen metiendo buenos animes otra vez, como cuando aun era Fox Kids.

Digimon Data Squad que es el nombre para Digimon Savers fué doblada al español por Bond Productions México, quién anteriormente ha hecho trabajos como la serie de Yu-Gi-Oh!.

Aquí les dejo el trailer owo~

Winter Anime 2009/2010

Algo tardías, pero aquí estan las carteleras de estreno de anime de esta época de invierno, aunque ya casi va acabar D:


Trailer de Star Wars: The Old Republic nominada a los VES Award



Ultimamente tengo mas curiosidad por Star Wars y esto fue lo que encontré owo

Alicia a través del espejo, Episodio 2

EL JARDIN DE LAS FLORES VIVAS

--Veré mucho mejor cómo es el jardín --se dijo Alicia-- si puedo subir a la cumbre de aquella colina; y aqui veo un sendero que conduce derecho allá arriba...; bueno, lo que es derecho, desde luego no va... --aseguró cuando al andar unos cuantos metros se encontró con que daba toda clase de vueltas y revueltas-- ...pero supongo que llegaíá allá arriba al final. Pero ¡qué de vueltas no dará este camino! ¡Ni que fuera un sacacorchos! Bueno, al menos por esta curva parece que se va en dirección a la colina. Pero no, no es así. ¡Por quí vuelvo derecho a la casa! Bueno, probaré entonces por el otro lado.

Y así lo hizo, errando de un lado para otro, probando por una curva y luego por otra; pero siempre acababa frente a la casa, hiciera lo que hiciese. Incluso una vez, al doblar una esquina con mayor rapidez que las otras, se dio contra la pared antes de que pudiera detenerse.

--De nada le valdrá insistir --dijo Alicia, mirando a la casa como si ésta estuviese discutiendo con ella--. Desde luego que no pienso volver allá dentro ahora, porque sé que si lo hiciera tendría que cruzar el espejo... volver de nuevo al cuarto y... ¡ahí se acabarían mis aventuras!

De forma que con la mayor determinación volvió la espalda a la casa e itentó nuevamente alejarse por el sendero, decidida a continuar en esa dirección hasta llegar a la colina. Durante algunos minutos todo parecía estar saliéndole bien y estaba precisamente diciéndose --esta vez sí que lo logro-- cuando de pronto el camino torció repentinamente, con una sacudida, como lo describió Alicia más tarde, y al momento se encontró otra vez andando derecho hacia la puerta.

--Pero ¡qué lata! --exclamó--. ¡Nunca he visto en toda mi vida una casa que estuviese tanto en el camino de una! ¡Qué estorbo!

Y sin embargo, ahí estaba la colina, a plena vista de Alicia; de forma que no le cabía otra cosa que empezar de nuevo. Esta vez, el camino la llevó hacia un gran macizo de flores, bordeado de margaritas, con un guayabo plantado en medio.

--¡Oh, lirio irisado! --dijo Alicia, dirigiéndose hacia una flor de esa especie que se mecía dulcemente con la brisa--. ¡Cómo me gustaria que pudieses hablar!

--¡Pues claro que podemos hablar! --rompió a decir el lirio--, pero sólo lo hacemos cuando hay alguien con quien valga la pena de hacerlo.

Alicia se quedó tan atónita que no pudo decir ni una palabra durante algún rato: el asombro la dejó sin habla. Al final, y como el lirio sólo continuaba meciéndose suavemente, se decidió a decirle con una voz muy tímida, casi un susurro:

--¿Y puedcn hablar también las demás flores?

Tan bien como tú --replicó el iris--, y desde luego bastante más alto que tú.

--Por cortesía no nos corresponde a nosotras hablar primero, ¿no es verdad? --dijo la rosa--. pero ya me estaba yo preguntando cuándo ibas a hablar de una vez, pues me decía: «por la cara que tiene, a esta chica no debe faltarle el seso, aunque no parezca tampoco muy inteligente». De todas formas tienes el color adecuado y eso es, después de todo, lo que más importa.

--A mí me trae sin cuidado el color que tenga --observó el lirio--. Lo que es una lástima es que no tenga los pétalos un poco más ondulados, pues estaría mucho mejor.

A Alicia no le estaba gustando tanta crítica, de forma que se puso a preguntarles cosas:

--¿A vosotras no os da miedo estar plantadas aquí solas sin nadie que os cuide?

--Para eso está ahí en medio el árbol --señaló la rosa--. ¿De qué serviría si no?

--Pero ¿qué podría hacer en un momento de peligro? --continuó preguntando Alicia.

--Podría ladrar --contestó la rosa.

¡Ladra «guau, guau»! --exclamó una margarita--, por eso lo llaman «guayabo».

--¡¿No sabías eso?! --exclamó otra margarita, y empezaron todas a vociferar a la vez, armándose un guirigay ensordecedor de vocecitas agudas.

--¡A callar todas vosotras! --les gritó el lirio irisado, dando cabezadas apasionadamente de un lado para otro y temblando de vehemencia--. ¡Saben que no puedo alcanzarlas! --jadeó muy excitado, inclinado su cabeza hacia Alicia, que si no ya verían lo que es bueno!

--No te importe --le dijo Alicia conciliadoramente, para tranquilizarlo.

E inclinándose sobre las margaritas, que estaban precisamente empezando otra vez a vocifprar, les susurró:

--Si no os calláis de una vez ¡os arranco a todas!

En un instante se hizo el silencio y algunas de las margaritas rosadas se pusieron lívidas.

--¡Así me gusta! --aprobó el lirio--. ¡Esas margaritas son las peores! ¡Cuando uno se pone a hablar, rompen todas a chillar a la vez de una forma tal que es como para marchitarse!

--¿Y cómo es que podéis hablar todas tan bonitamente? --preguntó Alicia, esperando poner al lirio de buen humor con el halago--. He estado en muchos jardines antes de este, pero en ninguno en que las flores pudiesen hablar.

--Coloca la palma de la mano sobre el lecho de tierra de nuestro macizo, --le ordenó el lirio-- y entonces comprenderás por qué.

Así lo hizo Alicia.

--Está muy dura la tierra de este lecho --comentó--, pero aún así no veo qué tiene que ver eso.

--En la mayor parte de los jardines --explicó el lirio-- los lechos de tierra son tan muelles... que se amodorran las flores.

Eso le pareció a Alicia una razón excelente y se quedó muy complacida de conocerla.

¡Nunca lo habría pensado! --comentó admirada.

En mi opinión, tú nunca has pensado en nada --sentenció la rosa con alguna severidad.

--Nunca vi a nadie que tuviera un aspecto más estúpido --dijo una violeta de una manera tan súbita que Alicia dio un respingo, pues hasta ese momento no había dicho ni una palabra.

--¡A callar! --le gritó el lirio irisado--. ¡Como si tú vieras alguna vez a alguien! Con la cabeza siempre tan disimulada entre las hojas, ¡estás siempre roncando y te enteras de lo que pasa en el mundo menos que un capullo!

--¿Por casualidad hay alguna otra persona como yo en el jardín? --preguntó Alicia, prefiriendo no darse por enterada del comentario de la rosa.

--Pues hay otra flor que se mueve por el jardín como tú --le contestó ésta--. Me pregunto ¿cómo os la arregláis?

--Siempre te estás preguntando algo --rezongó el lirio irisado.

Continuó la violeta:

--Pero tiene una corola más tupida que la tuya.

--¿Se parece a mí? --preguntó Alicia con mucha viveza, pues le pasaba por la mente la idea de que ¡a lo mejor hubiera otra niña como ella en aquel jardín!

Bueno, la otra tiene un cuerpo tan mal hecho como el tuyo --explicó la rosa--, pero es más encarnada... y con pétalos algo más cortos, me parece...

--Los tiene bien recogidos, como los de una dalia --añadió el lirio irisado--, no cayendo desordenadamente, como los tuyos.

--Pero ya sabemos que no es por culpa tuya --interpuso generosamente la rosa--. Ya vemos que te estás empezando a ajar y cuando eso pasa, ya se sabe, no se puede evitar que se le desordenen a una un poco los pétalos.

A Alicia no le pustaba nada esa idea, de forma que para cambiar el tema de la conversación continuó preguntando:

--¿Y viene por aquí alguna vez?

--Estoy segura de que la verás dentro de poco --le aseguró la rosa--. Es de esa clase que lleva nueve puntas, ya sabes.

--Y ¿dónde las lleva! --preguntó Alicia con alguna curiosidad.

--Pues alrededor de la cabeza, naturalmente --replicó la rosa--. Me estaba preguntando precisamente por qué será que no tienes tú unas cuantas también. Creía que así es como debía ser por regla general.

-¡Ahí viene! --gritó una espuela de caballero--. Oigo sus pasos, pum, pum, avanzando por la gravilla del sendero.

Alicia miró ansiosamente a su alrededor y se encontró con que era la Reina roja.

--¡Pues sí que ha crecido!-- fue su primera observación; pues, en efecto, cuando Alicia la vio por primera vez entre las cenizas de la chimenea no tendría más de tres pulgadas de altura... y ahora, ¡hétela aquí con media cabeza más que la misma Alicia!

--Eso se lo debe al aire fresco --explicó la rosa--, a este aire maravilloso que tenemos aquí afuera.

--Creo que iré a su encuentro --dijo Alicia, porque aunque las flores tenían ciertamente su interés, le pareció que le traería mucha más cuenta conversar con una auténtica reina.

--Así no lo lograrás nunca --le señaló la rosa-- Si me lo preguntaras a mí, te aconsejaría que intentases andar en dirección contraria.

Esto le pareció a Alicia una verdadera tontería, de forma que sin dignarse a responder nada se dirigió al instante hacia la Reina. No bien lo hubo hecho, y con gran sorpresa por su parte, la perdió de vista inmediatamente y se encontró caminando nuevamente en dirección a la puerta de la casa.

Con no poca irritación deshizo el camino recorrido y después de buscar a la Reina por todas partes (acabó vislumbrándola a buena distancia de ella) pensó que esta vez intentaría seguir el consejo de la rosa, caminando en dirección contraria.

Esto le dio un resultado excelente, pues apenas hubo intentado alejarse durante cosa de un minuto, se encontró cara a cara con la Reina roja y además a plena vista de la colina que tanto había deseado alcanzar.

--¿De dónde vienes? --le preguntó la Reina-- y ¿adónde vas? Mírame a los ojos, habla con tino y no te pongas a juguetear con los dedos.

Alicia observó estas tres advertencias y explicó lo mejor que pudo que había perdido su camino.

--No comprendo qué puedes pretender con eso de tu camino contestó la Reina--, porque todos los caminos de por aquí me pertenecen a mí...; pero, en todo caso --añadió con tono más amable--, ¿qué es lo que te ha traído aquí?. Y haz el favor de hacerme una reverencia mientras piensas lo que vas a contestar: así ganas tiempo para pensar.

Alicia se quedo algo intrigada por esto último, pero la Reina la tenía demasiado impresionada como para atreverse a poner reparos a lo que decía.

--Probaré ese sistema cuando vuelva a casa --pensó--, a ver qué resultado me da la próxima vez que llegue tarde a cenar.

--Es tiempo de que contestes a mi pregunta --declaró la Reina roja mirando su reloj--. Abre bien la boca cuando hables y dirígete a mí diciendo siempre «Su Majestad».

--Sólo quería ver cómo era este jardín, así plazca a Su Majestad...

--¡Así me gusta! --declaró la Reina dándole unas palmaditas en la cabeza, que a Alicia no le gustaron nada-- aunque cuando te oigo llamar a esto «jardín»... ¡He visto jardines a cuyo lado esto no parecería más que un erial!

Alicía no se atrevió a discutir esta afirmación, sino que siguió explicando:

--...y pensé que valdría la pena de subir por este camino, para llegar a la cumbre de aquella colina...

--Cuando te oigo llamar «colina» a aquello... ¡Podría enseñarte montes a cuyo lado esa sólo parecería un valle!

--Eso sí que no lo creo --dijo Alicia, sorprendida de encontrarse nada menos que contradiciendo a la Reina--. Una colina no puede ser un valle, ya sabe, por muy pequeña que sea; eso sería un disparate...

La Reina roja negó con la cabeza:

--Puedes considerarlo un dísparate, si quieres --dijo--, ¡pero yo te digo que he oido disparates a cuyo lado éste tendría más sentido que todo un diccionario!

Alicia le hizo otra reverencia, pues el tono con que había dicho esto le hizo temer que estuviese un poquito ofendida; y así caminaron en silencio hasta que llegaron a la cumbre del montecillo.

Durante algunos minutos Alicia permaneció allí sin decir palabra, mirando el campo en todas direcciones...

¡Y qué campo más raro era aquel! Una serie de diminutos arroyuelos lo surcaban en línea recta de lado a lado y las franjas de terreno que quedaban entre ellos estaban divididas a cuadros por unos pequeños setos vivos que iban de orilla a orilla.

--¡Se diría que está todo trazado como sí fuera un enorme tablero de ajedrez --diio Alicia al fin--. Debiera de haber algunos hombres moviéndose por algún lado... y ¡ahí están! --añadió alborozada, y el corazón empezó a latirle con fuerza a medida que iba percatándose de todo--. ¡Están jugando una gran partida de ajedrez! ¡El mundo entero en un tablero!..., bueno, siempre que estemos realmente en el mundo, por supuesto. ¡Qué divertido es todo esto! ¡Cómo me gustaría estar jugando yo también! ¡Como que no me ímportaría ser un peón con tal de que me dejaran jugar...! Aunque, claro está, que preferiría ser una reina.

Al decir esto, miró con cierta timidez a la verdadera Reina, pero su compañera sólo sonrió amablemente y dijo:

--Pues eso es fácil de arreglar. Si quieres, puedes ser el peón de la Reina blanca, porque su pequeña, Lirio, es demasiado niña para jugar; ya sabes que has de empezar a jugar desde la segunda casilla; cuando llegues a la octava te convertirás en una Reina... --pero precisamente en este momento, sin saber muy bien cómo, empezaron a correr desaladas.

Alicia nunca pudo explicarse, pensándolo luego, cómo fue que empezó aquella carrera; todo lo que recordaba era que corrían cogidas de la mano y de que la Reina corría tan velozmente que eso era lo único que podía hacer Alicia para no separarse de ella; y aún así la Reina no hacía más que jalearla gritándole: «¡Más rápido, más rápido!» Y aunque Alicia sentía que simplemente no podia correr más velozmente, le faltaba el aliento para decírselo.

Lo más curioso de todo es que los árboles y otros objetos que estaban alrededor de ellas nunca variaban de lugar: por más rápido que corrieran nunca lograban pasar un solo objeto.

«--¿Será que todas las cosas se mueven con nosotras?» --se preguntó la desconcertada Alicia.

Y la Reina pareció leerle el pensamiento, pues le gritó: --¡Más rápido! ¡No trates de hablar!

Y no es que Alicia estuviese como para intentarlo, sentía como si no fuera a poder hablar nunca más en toda su vida, tan sin aliento se sentía. Y aún así la Reina continuaba jaleándola:

--¡Más! ¡Más rápido! --y la arrastraba en volandas.

--¿Estamos llegando ya? --se las arregló al fin Alicia para preguntar.

--¿Llegando ya? --repitió la Reina--. ¡Pero si ya lo hemos dejado atrás hace más de diez minutos! ¡Más rapido! --y continuaron corriendo durante algún rato más, en silencio y a tal velocidad que el aire le silbaba a Alicia en los oídos y parecía querer arrancarle todos los pelos de la cabeza, o así al menos le pareció a Alicia.

--¡Ahora, ahora! --gritó la Reina--. ¡Más rápido, más rápido!

Y fueron tan rápido que al final parecía como si estuviesen deslizándose por los aires, sin apenas tocar el suelo con los pies; hasta que de pronto, cuando Alicia ya creía que no iba a poder más, pararon y se encontró sentada en el suelo, mareada y casi sin poder respirar.

La Reina la apoyó contra el tronco de un árbol y le dijo amablemente:

--Ahora puedes descansar un poco.

Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.

--Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!

--¡Pues claro que sí! --convino la Reina--. Y ¿cómo si no?

--Bueno, lo que es en mi país --aclaró Alicia, jadeando aún bastante-- cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte...

--¡Un país bastante lento! --replicó la Reina--. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.

--No, gracias; no me gustaría intentarlo --rogó Alicia--; estoy muy a gusto aquí... sólo que estoy tan acalorada y tengo tanta sed...

--¡Ya sé lo que tú necesitas! --declaró la Reina de buen grado, sacándose una cajita del bolsillo--. ¿Te apetece una galleta?

A Alicia le pareció que no sería de buena educación decir que no, aunque no era en absoluto lo que hubiese querido en aquel momento. Así que aceptó el ofrecimiento y se comió la galleta tan bien como pudo, ¡y qué seca estaba! ¡No creía haber estado tan a punto de ahogarse en todos los días de su vida!

--Bueno, mientras te refrescas --continuó la Reina--, me dedicaré a señalar algunas distancias.

Y sacando una cinta de medir del bolsillo empezó a jalonar el terreno, colocando unos taquitos de madera, a modo de mojones, por aquí y por allá.

--Cuando haya avanzado dos metros --dijo, colocando un piquete para marcar esa distancia-- te daré las instrucciones que habrás de seguir... ¿Quieres otra galleta?

--¡Ay, no, gracias! --contestó Alicia--. Con una tengo más que suficiente.

--Se te ha quitado la sed, entonces, ¿eh? --comentó la Reina.

Alicia no supo qué contestar a esto, pero afortunadamente no parecia que la Reina esperase una respuesta, pues continuó diciendo:

--Cuando haya avanzado tres metros, te las repetiré, no vaya a ser que se te olviden. Cuando llegue al cuarto, te diré «adiós». Y cuando haya pasado el quinto, ¡me marcharé!

Para entonces la Reina tenia ya colocados todos los piquetes en su sitio; Alicia siguió con mucha atención cómo volvía al árbol y empezaba a caminar cuidadosamente por la hilera marcada.

Al llegar al piquete que marcaba los dos metros se volvió y dijo:

--Un peón puede avanzar dos casillas en su primer movimiento, ya sabes. De forma que irás muy de prisa través de la tercera casilla... supongo que lo harás en tren... y te encontrarás en la cuarta antes de muy poco tiempo. Bueno, esa casilla es de Tweedledum y Tweedledee... En la quinta casilla casi no hay más que agua... La sexta pertenece a Humpty Dumpty... pero ¿no dices nada?

--Yo... yo no sabía que tuviese que decir nada... por ahora... --vaciló intimidada Alicia.

--Pues debías haber dicho -regañó la Reina con tono bien severo-- «Pero ¡qué amable es usted en decirme todas estas cosas»... Bueno, supondremos que lo has dicho... La séptima casilla es toda ella un bosque... pero uno de los caballos te indicará el camino... y en la octava ¡seremos reinas todas juntas y todo serán fiestas y ferias!

Alicia se puso en pie, hizo una reverencia y volvió a sentarse de nuevo.

Al llegar al siguiente piquete, la Reina se volvió de nuevo y esta vez le dijo:

--Habla en francés cuando no te acuerdes de alguna palabra en castellano... acuérdate bien de andar con las puntas de los pies hacia afuera... y ¡no te olvides nunca de quién eres!

Esta vez no esperó a que Alicia le hiciera otra reverencia, sino que caminó ligera hacia el próximo piquete, donde se volvió un momento para decirle «adiós» y se apresuró a continuar hacia el último.

Alicia nunca supo cómo sucedió, pero la cosa es que precisamente cuando la Reina llegó al último piquete, desapareció. Sea porque se había desvanecido en el aire, sea porque había corrido rápidamente dentro del bosque (--Y vaya que si puede correr --pensó Alicia) no había manera de adivinarlo; pero el hecho es que había desaparecido y Alicia se acordó de que ahora era un peón y que pronto le llegaría el momento de avanzar.

sábado, 23 de enero de 2010

11va Bienal del Cartel



Se acerca la Bienal del cartel.

Hace poco entré a la página, puesto que tengo deseos de entrar, pero me siento demasiado nerviosa de participar. No se, el que esté con grandes diseñadores, compitiendo, me empequeñece =_=...

Esta vez los invitados especiales serán de Rusia y España, y el tema para los carteles de la categoría D tratan de la Biodiversidad.

Pensaré en una idea, haré bocetos y mi cartel...aunque sea una minicia, deseo participar, hacerme de un nombre, conseguir oportunidades...no se, me emociona y me asusta al mismo tiempo. Creo que es algo satisfactorio...de cierto modo masoquista

Animense y entren n,n~!!!

Photobucket

Ai no Kusabi REMAKE-Preview Ep 1 Español

Después de varias semanas salido el preview, al fín encuentro la traducción del video :3!!! antes solo estaba en japonés y ni siquiera lo habían sacado al inglés. Lo bueno es que nuestro Staff de AinoFansub jamás nos traiciona, y por ello soy capaz de mostrarles los avances de la serie que saldrá en unos meses n,n~!



Sacado de :

Alicia a través del espejo, Episodio 1

Ultimamente, mi trauma por Alicia nuevamente está a flor de piel. Ahora estoy leyendo el segundo libro por internet, así que se los pondré tambien n,n!

Disfrútenlo!


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     Niño de pura y despejada frente
en cuyos ojos brilla el asombro de un sueño:
aunque el tiempo pase raudo y quiera
que media vida me separe de la tuya
tu tierna sonrisa acogerá con gozo
el regalo, lleno de amor, de un cuento.

No he visto tu cara radiante de luz
ni he oido la caricia de tu risa de plata;
la memoria de tu joven vida no guardará
luego de mí recuerdo alguno...
¡Básteme ahora que quieras escuchar
el cuento que te voy a contar!

Una historia que comenzó en días ya pasados
en el bochorno de una tarde de verano...
Una simple canción servía para impulsar
el ritmo de nuestro remar...
sus ecos perviven aún en la memoria; los años
envidiosos no lograrán hacérmelos olvidar.
¡Ven pronto y escucha, pues! Antes de que esa voz
venga a anunciar la terrible nueva
¡Y ordene acostarse a la melancólica joven
en ese lecho que tan poco desea!...
Amada: no somos más que niños grandes
que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir

Afuera, triunfan los hielos y azotan las nieves,
brama la locura desatada del vendaval...
Dentro, nos acoge el rescoldo del hogar
y el nido feliz de la niñez.
Quedarás prendado por las mágicas palabras:
dejará de atemorizatte el furor de la tormenta.

Y aunque la sombra de un suspiro
quizá lata a lo largo de esta historia,
añorando esos «alegres días de un estío de antaño»
y el recuerdo desvanecido de un verano ya pasado...
no ajará con su infeliz aliento
la gracia encantada de nuestro cuento.


     Bajo un soleado cielo, una barca
se desliza calladamente
en el sueño de una tarde de verano...

Tres niñas se acurrucan muy cerca,
los ojos brillantes, el oído atento
quisieran oír un sencillo cuento...

Mucho ha ya de aquel soleado cielo,
se apagan sus ecos y su recuerdo...
El gélido otoño ha muerto aquel julio estival.

Mas su espíritu..., aún inquieta mi ánimo:
Alicia deambulando bajo cielos
que nunca ojos mortales vieron.

Aún querrán niños un cuento,
los ojos brillantes, el oído atento
acurrucándose amorosos a mi lado.

Penetran en un país de maravillas.
Soñando mientras pasan los días,
soñando mientras mueren los estíos.

Siempre deslizándose con la corriente...,
siempre flotando en ese rayo dorado...,


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LA CASA DEL ESPEJO


esde luego hay una cosa de la que estamos bien seguros y es que el gatito blanco no tuvo absolutamente nada que ver con todo este enredo... fue enteramente culpa del gatito negro. En efecto, durante el último cuarto de hora, la vieja gata había sometido al minino blanco a una operación de aseo bien rigurosa (y hay que reconocer que la estuvo aguantando bastante bien); así que está bien claro que no pudo éste ocasionar el percance.

La manera en que Dina les lavaba la cara a sus mininos sucedía de la siguiente manera: primero sujetaba firmemente a la víctima con un pata y luego le pasaba la otra por toda la cara, sólo que a contrapelo, empezando por la nariz: y en este preciso momento, como antes decía, estaba dedicada a fondo al gatito blanco, que se dejaba hacer casi sin moverse y aún intentando ronronear... sin duda porque pensaba que todo aquello se lo estarían haciendo por su bien.

Pero el gatito negro ya lo había despachado Dina antes aquella tarde y así fue como ocurrió que, mientras Alicia estaba acurrucada en el rincón de una gran butacona, hablando consigo misma entre dormida y despierta, aquel minino se había estado desquitando de los sinsabores sufridos, con las delicias de una gran partida de pelota a costa del ovillo de lana que Alicia había estado intentando devanar y que ahora había rodado tanto de un lado para otro que se había deshecho todo y corría, revuelto en nudos y marañas, por toda la alfombra de la chimenea, con el gatito en medio dando carreras tras su propio rabo.

--¡Ay, pero qué malísima que es esta criatura!-- exclamó Alicia agarrando al gatito y dándole un besito para que comprendiera que había caído en desgracia. --¡Lo que pasa es que Dina debiera de enseñarles mejores modales! ¡Sí señora, debieras haberlos educado mejor, Dina! ¡Y además creo que lo sabes! añadió dirigiendo una mirada llena de reproches a la vieja gata y hablándole tan severamente como podía... y entonces se encaramó en su butaca llevando consigo al gatito y el cabo del hilo de lana para empezar a devanar el ovillo de nuevo. Pero no avanzaba demasiado de prisa ya que no hacía más que hablar, a veces con el minino y otras consigo misma. El gatito se acomodó, muy comedido, sobre su regazo pretendiendo seguir con atención el progreso del devanado, extendiendo de vez en cuando una patita para tocar muy delicadamente el ovillo; como si quisiera echarle una mano a Alicia en su trabajo.

--¿Sabes qué día será mañana? --empezó a decirle Alicia--. Lo sabrías si te hubieras asomado a la ventana conmigo... sólo que como Dina te estaba lavando no pudiste hacerlo. Estuve viendo cómo los chicos reunían leña para la fogata... ¡y no sabes la de leña que hace falta, minino! Pero hacía tanto frío y nevaba de tal manera que tuvieron que dejarlo. No te preocupes, gatito, que ya veremos la hoguera mañana! Al llegar a este punto, a Alicia se le ocurrió darle dos o tres vueltas de lana alrededor del cuello al minino, para ver cómo le quedaba, y esto produjo tal enredo que el ovillo se le cayó de las manos y rodó por el suelo dejando tras de sí metros y metros desenrollados.

--¿Sabes que estoy muy enojada contigo, gatito? --continuó Alicia cuando pudo acomodarse de nuevo en la butacona--, cuando vi todas las picardías que habías estado haciendo estuve a punto de abrir la ventana y ponerte fuera de patitas en la nieve! ¡Y bien merecido que te lo tenías, desde luego, amoroso picarón! A ver, ¿qué vas a decir ahora para que no te dé? ¡No me interrumpas! --le atajó en seguida Alicia, amenazándole con el dedd--: ¡voy a enumerarte todas tus faltas! Primera: chillaste dos veces mientras Dina te estaba lavando la cara esta mañana; no pretenderás negarlo, so fresco, que bien que te oí! ¿Qué es eso que estás diciendo? (haciendo como que oía lo que el gatito le decía) ¿que si te metió la pata en un ojo? Bueno, pues eso también fue por tu culpa, por no cerrar bien el ojo... si no te hubieses empeñado en tenerlo abierto no te habría pasado nada, ¡ea! ¡Y basta ya de excusas: escúchame bien! Segunda falta: cuando le puse a Copito de nieve su platito de leche, fuiste y la agarraste por la cola para que no pudiera bebérsela. ¿Como?, ¿que tenías mucha sed?, bueno, ¿y acaso ella no? ¡Y ahora va la tercera: desenrollaste todo un ovillo de lana cuando no estaba mirando!

--¡Van ya tres faltas y todavía no te han castigado por ninguna! Bien sabes que te estoy reservando todos los castigos para el miércoles de la próxima semana... ¿Y qué pasaría si me acumularan a mi todos mis castigos, --continuó diciendo, hablando más consiogo misma que con el minino, --qué no me harían a fin de año? No tendrían más remedio que mandarme a la cárcel supongo, el día que me tocaran todos juntos. O si no, veamos... supongamos que me hubieran castigado cada vez a quedarme sin cenar; entonces cuando llegara el terrible día en que me tocara cumplir todos los castigos ¡me tendría que quedar sin cenar cincuenta comidas! Bueno, no creo que eso me importe tantísimo. ¡Lo prefieío a tener que comérmelas todas de una vez!

--¿Oyes la nieve golpeando sobre los cristales de la ventana, gatito? ¡Qué sonido más agradable y más suave! Es como si estuvieran dándole besos al cristal por fuera. Me pregunto si será por amor por lo que la nieve besa tan delicadamente a los árboles y a los campos, cubriéndolos luego, por decirlo así, con su manto blanco; y quizá les diga también «dormid ahora, queridos, hasta que vuelva de nuevo el verano»; y cuando se despiertan al llegar el verano, gatito, se visten todos de verde y danzan ligeros... siempre al vaivén del viento. ¡Ay, qué cosas más bonitas estoy diciendo! --exclamó Alicia, dejando caer el ovillo para batir palmas, --¡Y cómo me gustaría que fuese así de verdad! ¡Estoy segura de que los bosques tienen aspecto somnoliento en el otoño, cuando las hojas se les ponen doradas!

--Gatito ¿sabes jugar al ajedrez? ¡Vamos, no sonrías, querido, que te lo estoy preguntando en serio! Porque cuando estábamos jugando hace un ratito nos estabas mirando como si de verdad comprendieras el juego; y cuando yo dije «jaque» ¡te pusiste a ronronear! Bueno, después de todo aquel jaque me salió bien bonito... y hasta creo que habría ganado si no hubiera sido por ese perverso alfil que descendió cimbreándose por entre mis piezas. Minino, querido, juguemos a que tú eres... y al llegar a este punto me gustaría contaros aunque sólo fuera la mitad de todas las cosas que a Alicia se le ocurrían cuando empezaba con esa frase favorita de «juguemos a ser...» Tanto que ayer estuvo discutiendo durante largo rato con su hermana sólo porque Alicia había empezado diciendo «juguemos a que somos reyes y reinas»; y su hermana, a quien le gusta ser siempre muy precisa, le había replicado que cómo iban a hacerlo si entre ambas sólo podían jugar a ser dos, hasta que finalmente Alicia tuvo que zanjar la cuestión diciendo --Bueno, pues tu puedes ser una de las reinas, y yo seré todas las demás--. Y otra vez, le pegó un susto tremendo a su vieja nodriza cuando le gritó súbitamente al oído --¡Aya! ¡Juguemos a que yo soy una hiena hambrienta y tu un jugoso hueso!

Pero todo esto nos está distrayendo del discurso de Alicia con su gatito: --¡Juguemos a que tu eres la Reina roja, minino! ¿Sabes?, creo que si te sentaras y cruzaras los brazos te parecerías mucho a ella. ¡Venga, vamos a intentarlo! Así me gusta... --Y Alicia cogió a la Reina roja de encima de la mesa y la colocó delante del gatito para que viera bien el modelo que había de imitar; sin embargo, ]a cosa no resultó bien, principalmente porque como dijo Alicia, el gatito no quería cruzarse de brazos en la forma apropiada. De manera que, para castigarlo, lo levantó para que se viera en el espejo y se espantara de la cara tan fea que estaba poniendo... --y si no empiezas a portarte bien desde ahora mismo --anadió-- te pasaré a través del cristal y te pondré en la casa del espejo! ¿Cómo te gustaría eso?

--Ahora que si me prestas atención, en lugar de hablar tanto, gatito, te contaré todas mis ideas sobre la casa del espejo. Primero, ahí está el cuarto que se ve al otro lado del espejo y que es completamente igual a nuestro salón, sólo que con todas las cosas dispuestas a la inversa... todas menos la parte que está justo del otro lado de la chimenea. ¡Ay, cómo me gustaría ver ese rincón! Tengo tantas ganas de saber si también ahí encienden el fuego en el invierno... en realidad, nosotros, desde aquí, nunca podremos saberlo, salvo cuando nuestro fuego empieza a humear, porque entonces también sale humo del otro lado, en ese cuarto... pero eso puede ser sólo un engaño para hacernos creer que también ellos tienen un fuego encendido ahí. Bueno, en todo caso, sus libros se parecen a los nuestros, pero tienen las palabras escritas al revés: y eso lo sé porque una vez levanté uno de los nuestros al espejo y entonces los del otro cuarto me mostraron uno de los suyos.

--¿Te gustaría vivir en la casa del espejo, gatito? Me pregunto si te darían leche allí; pero a lo mejor la leche del espejo no es buena para beber... pero ¡ay, gatito, ahí está ya el corredor! Apenas si puede verse un poquitifo del corredor de la casa del espejo, si se deja la puerta de nuestro salón abierta de par en par: y por lo que se alcanza a ver desde aquí se parece mucho al nuestro sólo que, ya se sabe, puede que sea muy diferente más allá. ¡Ay, gatito, qué bonito sería si pudiéramos penetrar en la casa del espejo! ¡Estoy segura que ha de tener la mar de cosas bellas! Juguemos a que existe alguna manera de atravesar el espeio; juguemos a que el cristal se hace blando como si fuera una gasa de forma que pudiéramos pasar a través. ¡¿Pero, cómo?! ¡¡Si parece que se está empañando ahora mismo y convirtiéndose en una especie de niebla!! ¡Apuesto a que ahora me sería muy fácil pasar a través! --Mientras decía esto, Alicia se encontró con que estaba encaramada sobre la repisa de la chimenea, aunque no podía acordarse de cómo había llegado hasta ahí. Y en efecto, el cristal del espejo se estaba disolviendo, deshaciéndose entre las manos de Alicia, como si fuera una bruma plateada y brillante.

Un instante más y Alicia había pasado a través del cristal y saltaba con ligereza dentro del cuarto del espejo. Lo primero que hizo fue ver si había un fuego encendido en su chimenea y con gran satisfacclon comprobó que, efectivamente, había allí uno, ardiendo tan brillantemente como el que había dejado tras de sí --De forma que estaré aquí tan calentita como en el otro cuarto --pensó Alicia-- más caliente aún, en realidad, porque aquí no habrá quien me regañe por acercarme demasiado al fuego. ¡Ay, qué gracioso va a ser cuando me vean a través del espejo y no puedan alcanzarme!

Entonces empezó a mirar atentamente a su alrededor y se percató de que todo lo que podía verse desde el antiguo salón era bastante corriente y de poco interés, pero que todo lo demás era sumamente distinto. Así, por ejemplo, los cuadros que estaban a uno y otro lado de la chimenea parecían estar llenos de vida y el mismo reloj que estaba sobre la repisa (precisamente aquel al que en el espejo sólo se le puede ver la parte de atrás) tenía en la esfera la cara de un viejecillo que la miraba sonriendo con picardía.

--Este salón no lo tienen tan bien arreglado como el otro-- pensó Alicia, al ver que varias piezas del ajedrez yacían desperdigadas entre las cenizas del hogar; pero al momento siguiente, y con un «¡ah!» de sorpresa, Alicia se agachó y a cuatro patas se puso a contemplarlas: ¡las piezas del ajedrez se estaban paseando por ahí de dos en dos!

--Ahí están el Rey rojo y la Reina roja --dijo Alicia muy bajito por miedo de asustarlos, --y allá están el Rey blanco y la Reina blanca sentados sobre el borde de la pala de la chimenea... y por ahí van dos torres caminando del brazo... No creo que me puedan oír continuó Alicia-- y estoy casi segura de que no me pueden ver. Siento como si en cierto modo me estuviera volviendo invisible.

En ese momento algo que estaba sobre la mesa detrás de Alicia empezó a dar unos agudos chillidos; Alicia volvió la cabeza justo a tiempo para ver como uno de los peones blancos rodaba sobre la tapa e iniciaba una notable pataleta: lo observó con gran curiosidad para ver qué iba a suceder luego.

--¡Es la voz de mi niña! --gritó la Reina blanca, mientras se abalanzaba hacia donde estaba su criatura, dándole al Rey un empellón tan violento que lo lanzó rodando por entre las cenizas. --¡Mi precioso lirio! ¡Mi imperial minina!-- y empezó a trepar como podía por el guardafuegos de la chimenea.

--¡Necedades imperiales!-- bufó el Rey, frotándose la nariz que se había herido al caer y, desde luego, tenía derecho a estar algo irritado. con la Reina pues estaba cubierto de cenizas de pies a cabeza.

Alicia estaba muy ansiosa por ser de alguna utilidad y como veía que a la pobre pequeña que llamaban Lirio estaba a punto de darle un ataque a fuerza de vociferar, se apresuró a auxiliar a la Reina; cogiendola con la mano y levantándola por los aires la situó sobre la mesa al lado de su ruidosa hijita.

La Reina se quedó pasmada del susto: la súbita trayectoria por los aires la había dejado sin aliento y durante uno o dos minutos no pudo hacer otra cosa que abrazar silenciosamente a su pequeño Lirio. Tan pronto hubo recobrado el habla le gritó al Rey, que seguía sentado, muy enfurruñado, entre las cenizas --¡Cuidado con el volcán!

--¿Qué volcán?-- preguntó el Rey mirando con ansiedad hacia el fuego de la chimenea, como si pensara que aquel fuese el lugar más indicado para encontrar uno.

--Me... lanzó... por... los aires-- jadeó la Reina, que aún no había recobrado del todo el aliento. --Procura subir aquí arriba... por el camino de costumbre... ten cuidado... ¡No dejes que una explosión te haga volar por los aires!

Alicia observó al Rey blanco mientras este trepaba trabajosamente de barra en barra por el guardafuegos, hasta que por fin le dijo --¡Hombre! A ese paso vas a tardar horas y horas en llegar encima de la mesa. ¿No sería mejor que te ayudase un poco?-- pero el Rey siguió adelante sin prestarle la menor atención: era evidente que no podía ni oírla ni verla.

Así pues, Alicia lo cogió muy delicadamente y lo levantó por el aire llevándolo hacia la mesa mucho más despacio de lo que había hecho con la Reina, para no sobresaltarlo; pero antes de depositarlo en ella quiso aprovechar para limpiarlo un poco pues estaba realmente cubierto de cenizas.

Más tarde Alicia diría que nunca en toda su vida había visto una cara como la que puso el Rey entonces, cuando se encontró suspendido en el aire por una mano invisible que además le estaba quitando el polvo: estaba demasiado atónito para emitir sonido alguno, pero se le desorbitaban los ojos y se le iban poniendo cada vez más redondos mientras la boca se le abría más y más; a Alicia empezó a temblarle la mano de la risa que le estaba entrando de verlo así y estuvo a punto de dejarlo caer al suelo.

--¡Ay, por Dios, no pongas esa cara, amigo! --exclamó olvidandose por completo de que el Rey no podía oírla.

--¡Me estás haciendo reir de tal manera que apenas si puedo sostenerte con la mano! ¡Y no abras tanto la boca que se te va a llenar de cenizas!... ¡Vaya! Ya parece que está bastante limpio --añadió mientras le alisaba los cabellos y lo depositaba al lado de la Reina.

El Rey se dejó caer inmediatamente de espaldas y se quedó tan quieto como pudo; Alicia se alarmó entonces un poco al ver las consecuencias de lo que había hecho y se puso a dar vueltas por el cuarto para ver si encontraba un poco de agua para rociársela. Lo único que pudo encontrár, sin embargo, fue una botella de tinta y cuando volvió con ella a donde estaba el Rey se encontró con que ya se había recobrado y estaba hablando con la Reina; ambos susurraban atemorizados y tan quedamente que Alicia apenas si pudo oír lo que se decían.

El Rey estaba entonces diciéndole a la Reina:

--¡Te aseguro, querida, que se me helaron hasta las puntas de los bigotes!

A lo que la Reina le replicó:

--¡Pero si no tienes ningún bigote!

--iNo me olvidaré jamás, jamás --continuó el Rey-- del horror de aquel momento espantoso!

--Ya verás como sí lo olvidas --convino la Reina-- si no redactas pronto un memorandum del suceso.

Alicia observó con mucho interés cómo el Rey sacaba un enorme cuaderno de notas del bolsillo y empezaba a escribir en él. Se le ocurrió entonces una idea irresistible y cediendo a la tentación se hizo con el extremo del lápiz, que se extendía bastante más allá por encima del hombro del Rey, y empezó a obligarle a escribir lo que ella quería.

El pobre Rey, poniendo cara de considerable desconcierto y contrariedad, intentó luchar con el lápiz durante algún tiempo sin decir nada; pero Alicia era demasiado fuerte para él y al final jadeó:

--¡Querida! Me parece que no voy a tener más remedio que conseguir un lápiz menos grueso. No acabo de arreglármelas con este, que se pone a escribir toda clase de cosas que no responden a mi intención...

--¿Qué clase de cosas! --interrumpió la Reina, examinando por encima el cuaderao (en el que Alicia había anotado el caballo blanco se está deslizando por el hierro de la chimenea. Su equilibrio deja mucho que desear)--. ¡Eso no responde en absoluto a tus sentimientos!

Un libro yacía sobre la mesa, cerca de donde estaba Alicia, y mientras ésta seguía observando de cerca al Rey (pues aún estaba un poco preocupada por él y tenía la tinta bien a mano para echársela encima caso de que volviera a darle otro soponcio) comenzó a hojearlo para ver si encontraba algún párrafo que pudiera leer, --...pues en realidad parece estar escrito en un idioma que no conozco-- se dijo a sí misma.

Y en efecto, decía así:

Durante algún tiempo estuvo intentando descifrar este pasaje, hasta que al final se le ocurrió una idea luminosa:

--¡Claro! ¡Como que es un libro del espejo! Por tanto, si lo coloco delante del espejo las palabras se pondrán del derecho.

Y este fue el poema que Alicia leyó entonces:

           GALIMATAZO

Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.

¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas gue desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...

Y asi, mientras cabilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!

¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!

¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegria.

Pero brumeaba ya negro el sol
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas,
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...

--Me parece muy bonito --dijo Alicia cuando lo hubo terminado--, sólo que es algo diflcil de comprender (como veremos a Alicia no le gustaba confesar, y ni siquiera tener que reconocer ella sola, que no podía encontrarle ni pies ni cabeza al poema). Es como si me llenara la cabeza de ideas, ¡sólo que no sabría decir cuáles son! En todo caso, lo que sí está claro es que alguien ha matado a algo...

--Pero ¡ay! ¡Si no me doy prisa voy a tener que volverme por el espejo antes de haber podido ver cómo es el resto de esta casa! ¡Vayamos primero a ver el jardín!

Salió del cuarto como una exhalación y corrió escaleras abajo... aunque, pensándolo bien, no es que corriera, sino que parecía como si hubiese inventado una nueva manera de descender veloz y rápidamente por la escalera, como se dijo Alicia a sí misma: le bastaba con apenas apoyar la punta de los dedos sobre la barandilla para flotar suavemente hacia abajo sin que sus pies siquiera tocaran los escalones. Luego, flotó por el vestíbulo y habría continuado, saliendo despedida por la puerta del jardín, si no se hubiera agarrado a la jamba. Tanto flotar la estaba mareando, un poco, así que comprobó con satisfacción que había comenzado a andar de una manera natural.


la vida, acaso, ¿no es más que un sueño?

martes, 19 de enero de 2010

Kindom Hearts PSP: Birth By Sleep

Opening and secret ending from this new game from kindom hearts saga :3 I wish you like it~



De regreso a clases

Que hay n,n~!!!

Tiempo sin escribir por aquí, aunque realmente no lo descuidé por no acordarme, sino porque no encontraba algo bueno que poner o escribir.

Ultimamente he estado leyendo bastante; termine nuevamente el libro de alicia en las maravillas, leí unas novelas yaoi que luego postearé por aquí, retomé el libro de harry poter y las reliquias de la muerte...

También compre la película del ilusionista, alimenté mi obsesión con rent, aumentan mis ancias tanto de los estrenos de las nuevas películas como de los ovas yaoi (porque no hay muchas series buenas que me llamen la atención y que sean recientes) y conservo mis traumas como one piece y fullmetal alchemist.

Tambien sigo frecuentando ciertas páginas de diseño...creo que será bueno subir algunas cosas que me gustaron para la próxima :P por ahora me ire a dormir

Me regocija regresar al colegio pero me frustra mi horario TTwTT...en fin

domingo, 10 de enero de 2010

Ultimamente he estado fuera de aquí por mucho tiempo :P, aunque no creo lamentar el no haber posteado nada, al fin del cabo, no tenía mucho que decir.

Nuevamente mis gustos sobresalen mucho, y mi pasión por Rent continúa ardiendo. He visto la película como 5 veces y todas he llorado XD; busco los videos de las producciones de Broadway, tanto las recientes como las del cast original. Siendo sincera prefiero las canciones de 1996, y las de la peli, pero es cuestion de gustos, supongo yo.

Tambien, feliz Año nuevo a todos, aunque es un saludo bastante tardío ^^.

Mis afanes de diseño han sido masacrados por mi lado cinéfilo, mi lado animezco y mi cara vaga XD; y claro, la obsesion desmedida por rent D:!
Pero bueno, a aprovechar las vacaciones que despues nohabrá tiempo para esto n,n.

Aun así, milado de diseñadora sigue investigando unas cositas, viendo páginas de ilustradores o blogs de diseño, así que no estoy tan mal LOL

Ultimamente he estado contenta, y el frío alimenta mi alegría :P jojo!
bien, no hay mucho que quiera o que tenga que decir. Solo paso de ociosa n,n

ja ne!